C´est ma Vie

Una Mexicana en Cuba 2do Capítulo

de Daniela Olivera Salgado


¡Por fin Cuba!… pero, ¿qué demonios hago aquí?

     No sé muy bien cómo fue pero volví a ponerme en contacto con Luis, mi viejo amigo de la universidad alrededor de agosto. Le propuse nuevamente el viaje a Cuba, y por aluna razón esta vez dijo que sí. Sólo teníamos que esperar un poco para ahorrar y comprar el boleto de avión.

     En ese momento estaba atravesando por una crisis muy fuerte en mi vida personal. En realidad crisis no es la palabra correcta. No sé, tal vez catarsis o metamorfosis describirían mejor lo que estaba viviendo en ese tiempo. Era un periodo en mi vida en el que me sentía muy bien. Llevaba algún tiempo en un trabajo que adoraba, al que ya me había adaptado perfectamente, y que me daba lo suficiente para vivir cómodamente, viajar y darme mis lujitos (léase bolsas y lentes Michael Kors), estaba a punto de terminar la maestría, y en pocas palabras me sentía muy bien con mi vida. Había sólo dos cosas que tenía que cambiar: terminar con una relación tóxica y bajar de peso.

 

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     Empecé por lo segundo. En agosto empecé una dieta rigurosa y para diciembre había bajado ya 25 kilos. En el inter también le di término a la relación esa, que tenía.

         No voy a escribir mucho del tema, porque ya no viene al caso ahora. Sin embargo, sí les puedo contar un poco de la historia de horror que viví, que al final fue la mayor bendición de mi vida. La persona con la que yo estaba en una relación vivía en otro estado diferente al mío; Iba a ser su cumpleaños en octubre así que yo quería sorprenderlo visitándolo en donde vivía. Algo me decía que no podía caerle de sorpresa, así que decidí llamarlo un día. Le dije que quería ir a verlo para su cumpleaños (ya había ahorrado algo de dinero y podía hacerlo).

 

          Me dijo que le encantaba la idea. Dos horas después de hablar con él, recibi un correo del tamaño de una biblia. En pocas palabras me decía que la verdad me podía ahorrar mi dinero y que no fuera a verlo, que en ese momento de su vida él no quería estar conmigo, que tal vez más adelante. No saben cómo lloré esa noche. Lloré hasta quedarme dormida. Fue un golpe muy duro, pero era justo lo que necesitaba para mandar todo a la chingada de una vez por todas.

      Con el dinero en mano llamé a Luis, y compramos nuestros boletos de avión. Viajaríamos del 27 de diciembre al 6 de enero. No puedo describir con palabras la emoción que sentí cuando recibí el correo de confirmación por parte de la aerolínea. ¡Por fin!… ¡Cuba!

      Algunos días después de haber comprado mi boleto recibí una llamada del innombrable diciéndome que siempre sí quería que fuera a verlo en su cumpleaños, obviamente lo mandé al carajo y le dije que ya me habí

a gastado el dinero en mi boleto de avión a Cuba. El pobre no podía del coraje.

      Los siguientes dos meses y medio Luis y yo nos la pasamos investigando sobre el hospedaje, la transportación, la moneda, los lugares turísticos, los museos, etc. Investigando un poco en internet di con un blog de una viajera argentina. Ella escribía sobre diferentes provincias y ciudades que visitó en su viaje y recomendaba hostales y restaurantes en cada una de ellas. Para nosotros lo primero era elegir un hostal en la Habana y de ahí empezar a hacer planes.

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       Hago una pausa para explicar la situación de los hoteles y hostales en Cuba. Claro que hay hoteles en Cuba, pero son carísimos, y de mala calidad generalmente. Conviene más hospedarse en casas de familias cubanas. Desde hace unos 15 años, aproximadamente, el gobierno le ha permitido a la gente hospedar turistas en sus casas, siempre y cuando tengan las condiciones adecuadas, y paguen las respectivas cuotas e impuestos. Los hostales son muy populares en Cuba y de verdad que representan una muy buena opción. Cobran entre $25-30 CUC la noche, y por esta cuota pueden hospedarse de 1-4 personas cómodamente. Generalmente las habitaciones son limpias y cómodas, algunas hasta con baño propio y refrigerador. La experiencia de hospedarse con una familia cubana es única. Como buenos latinos son acogedores y hospitalarios. Los anfitriones pueden ayudar a armar los viajes por las provincias, y ofrecen desayunos y comidas deliciosas a muy buen precio. Nada se pierde; uno puede dejar ahí sus cosas y dinero con toda la confianza del mundo. Los turistas debemos registrarnos en el libro del hostal, y podemos tener la seguridad de que si algo nos falta corremos a la policía y todo saldrá a nuestro favor.

      Pues bien, en el blog de aquella viajera argentina encontré la página de un hostal en la Habana llamado «Casa de Mery». Vi las fotos y me pareció un lugar bastante decente, limpio y agradable. Mandé un correo y nunca me contestaron. No sé qué día fue, pero a pocos días de haber comprado el boleto de avión me decidí a llamar y me contestó una voz muy extraña, pero agradable:

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— Oigoooooo.

— Sí, buenas tardes.

— Oigooo.

— ¡Hola! Estoy llamando de México. Encontré la información de su casa en internet, voy para Cuba en diciembre y quiero hacer una reservación. ¿Habla Mery?

— Sí.

— Bueno me llamo Daniela y llego a la Habana el 27 de diciembre, viajó con una persona más.

— Sí. Dime Daniela,  ¿quieres que yo mande a alguien a buscarte al aeropuerto?

— Sí, entonces llego el 27 de diciembre a las 3 de la tarde, vuelo por Interjet.

— Muy bien, yo mando a alguien a buscarte.

— Ok, y necesitas que te deposite o ¿cómo garantizó la reservación?

— No, no te preocupes. Tengo tu palabra.

— Ok nos vemos pronto entonces.

— Claro, hasta luego.

      Al colgar tuve la impresión de que aquella mujer no quería hablar mucho por teléfono. Me sentí extraña, y un poco ignorada. No creí que fuera posible que una extraña confiara en mí a tantos kilómetros de distancia. No conforme con aquella respuesta, volví a llamar unas semanas después.

— Oigoooooo.

— ¡Hola! ¿Mery?

— Dimeeee

— Soy Daniela, hablé contigo hace unas semanas para hacer una reservación.

— Sí, dime Daniela.

— Sólo quiero confirmar contigo que llego el 27 de diciembre a las 3 de la tarde.

— Sí yo voy a mandar un taxi a buscarte.

— Ok y quería confirmarte la reservación hasta el 2 de enero. Después de ese día mi amigo y yo queremos conocer otras ciudades. Nos gustaría ir a Cienfuegos, Santa Clara y Trinidad. ¿Tú puedes ayudarnos a planear nuestro viaje?

— Sí, claro. Cuando ustedes lleguen entonces planeamos todo.

— Ok. Y, ¿podemos esperar hasta entonces? Es que es temporada alta.

— Sí, no te preocupes aquí cuadramos todo.

— Ok Mery nos vemos pronto.

         Esa es otra cosa que tiene Cuba. Si tu presupuesto es moderado es difícil planear todo el viaje desde otro país. Viajar por Cuba de «mochilazo» es toda una aventura, una buena aventura. Si uno quiere alojarse en hoteles y rentar carros o reservar transportación con antelación también es posible hacerlo, pero costará mucho dinero. Así que Luis y yo íbamos a la aventura, a la aventura que resultaría la más divertida de nuestras vidas.

          Yo no podía creer que Mery confiara en mi palabra para respetarme la reservación, y como soy un poco obsesiva, volví a llamarla unos días antes de partir.

— Dimeeeeee.

— ¡Hola Mery! Habla Daniela, de México. Llego en unos días, el 27 de diciembre a las 3 de la tarde…

— Sí, por Interjet, ya está todo cuadrado para que el taxi los recoja en el aeropuerto.

— Ok muchas gracias. Nos vemos pronto.

        Sentí pena. Creí que tal vez Mery pensaría que estaba loca, por llamar para confirmar lo mismo tantas veces.

         El 17 de diciembre fuimos testigos de un acontecimiento histórico. Barack Obama y Raúl Castro anunciaron la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba después de más de 50 años de asperezas y embargo comercial.

Pensé que sería afortunada de conocer Cuba antes de que Estados Unidos volviera a estar presente en la isla. Más adelante escribiré un poco más sobre el tema.

Obama shakes hands with Castro as they hold a bilateral meeting during the Summit of the Americas in Panama City

El 26 de diciembre anduve en friega arreglando los últimos detalles del viaje. Fui a comprar jabón, pasta de dientes, shampoo, etcetera; todo lo que sabía no podría encontrar en la isla. También me arreglé las manos y pies, fui al salón para ponerme gelish. En fin, ponerse guapa para el viaje a Cuba. Luis llegó a Cuernavaca como a la 1 de la mañana. Teníamos que salir en el autobús de las 6 al aeropuerto, así que no dormimos mucho. Además, mi mamá nos dio sus últimos consejos para sobrevivir en lo que a ella le parecía el peor lugar para vacacionar.

         ¡Por fin llegó el día! Nos levantamos a las 5 a.m., y nos fuimos al aeropuerto. Al llegar ahí compramos la visa de turista que cuesta $250 (pesos mexicanos) y ¡allá íbamos!.

         En el vuelo todo normal, hasta que un poco antes de aterrizar la aeromoza anunció que empezaría el proceso de desinfección (o algo así). Dijeron que era un procedimiento que requerían las autoridades sanitarias en Cuba. Nos pidieron que todos nos mantuviéramos en nuestros asientos y la azafata pasó por todo el pasillo agitando un botecito con un spray. Me pareció muy gracioso.

 

El avión aterrizó. ¡No podía creerlo! ¡Estaba en Cuba!

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       Lo primero que notamos, Luis y yo al aterrizar fue que los hombres que estaban sacando las maletas del avión estaban ¡guapísimos!

Dijimos:»¡De aquí somos!».

Bajamos del avión y nos tardamos un poco para pasar por la aduana. Creo que me atendió una señorita:

 

— ¿Ha viajado recientemente a África?

— No.

— ¿Tiene familiares que han viajado recientemente a África?

— No.

— ¿Ha manipulado ganado en granjas?

— No.

— Bienvenida a Cuba.

¡Un sello más en mi pasaporte!


 

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Gracias por leernos.

4 comentarios en “Una Mexicana en Cuba 2do Capítulo”

  1. Estados Unidos siempre ha estado presente en Cuba, con Obama o sin el.Durante el gobierno de Bush hijo, Estados Unidos era el.primer socio comercial de Cuba y en las shopping podías ver muchos artículos importados de EU. Lo interesante será ver a Cuba sin los Castro pero ese es un sueño guajiro. Saludos, seguiré tus aventuras en cuba

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    1. ¡Gracias por seguir mis aventuras! Desconozco cuál sea tu fuente de información sobre este asunto de venta de productos americanos en Cuba, pero me parece que es difícil que haya sido así, ya que desde la década de los 60’s Estados Unidos impuso el embargo comercial a la isla, y siempre se ha mantenido muy estricto y muy firme respecto de este asunto. Yo jamás vi productos americanos en la shopping. Saludos desde México.

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      1. Mi fuente de información es Alimport , empresa cubana, del gobierno, por supuesto; consulta las mismas cifras oficiales que da el gobierno cubano. Este intercambio comercial tan intenso paró porque Cuba no tenía con que pagar a los agricultores americanos, que hicieron y hacen hoy día un gran lobby por normalizar la relación comercial con Cuba, porque dada su cercanía porque dada su cercanía es el gran mercado para éstos, además de que la.agricultura cubana no está ni para azúcar. Los años de revolución, más el contexto internacional de la venta de azúcar, han dado como resultado el quiebre de los ingenios azucareros cubanos. Respecto al embargo, este siempre fue poroso Y aún en los años 80 encontró caminos para evadirlo vía Panamá; y ha sido tan poroso que la mayor parte de los alimentos que consumiste eran de importación. Separa lo que es el mero discurso ideológico del dato duro, verás una gran diferencia.
        Y por fuentes de información respecto a Cuba te podría hacer una lista entera, que incluye haber vivido en Cuba y contar con un Doctorado en Estudios Latinoamericanos.

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  2. Así es, los ingenios azucareros en Cuba están destruidos, como muchas empresas de la época pre-revolucionaria. Si me consta que un gran porcentaje de los productos que se consumen en Cuba, incluida la comida, viene del extranjero. Sin embargo nunca tuve la suerte de ver productos americanos allá, siempre encontraba cosas Venezolanas, Brasileñas, Mexicanas, rusas, chinas, etc. Gracias por el dato tan interesante. Saludos.

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