C´est ma Vie, Cultura y Arte

Una Mexicana en Cuba 5to Cápitulo

de Daniela Olivera Salgado


 

Domingo en la Habana

 

         Al día siguiente mi impresión de Cuba empezó a cambiar poco a poco. Ya sin sueño y sin hambre las cosas parecían un poco diferentes. Nos levantamos temprano y Mery nos tenía el desayuno listo: café, fruta fresca, huevo, jamón, queso, pan, leche. Mucha comida a muy buen precio, $4 CUC ó $80 pesos mexicanos. ¡Ni en Vips! (Vips es una cadena de restaurantes en México).

          Durante el desayuno Luis me contó de la noche anterior. Me dijo que había caminado cerca de la casa, por el Hotel Habana Libre, sobre La Rampa. Resulta que esa era una calle popular, con muchas bares y comercios. Luis la recorrió de arriba a abajo varias veces aquella noche. En una de sus vueltas vio a un grupo de chicas y chicos que le inspiraron confianza. Le preguntó a uno de ellos que si había un buen bar en la zona. El muchacho se llamaba Kevin y, junto con su grupo de amigos, acompañó a Luis a uno de los bares que estaban muy cerca de la casa de Mery. Luis pagó la entrada de los dos y adentro tuvo que invitarle un par de cervezas a Kevin.  Los demás pagaron por sus propias cosas. Me dijo que se la pasó bien. Hubo show, baile y cervezas. Luis y Kevin se hicieron amigos aquella noche. Luis me dijo que ese día Kevin vendría por nosotros a las nueve de la noche.

         Salimos de casa de Mery y pasamos un momento al Callejón de Hammel para verlo a plena luz del día. Nos tomamos algunas fotos y recuerdo muy bien algo que me dijo Luis.

— Amiga sales guapísima en las fotos. ¡Qué cambio diste! Te pareces a Kate del Castillo.

        No se lo dije a Luis, pero me sentí súper halagada. Me encantó su comentario. Aunque no creo parecerme a Kate del Castillo.

       Luego tomamos un bicitaxi al centro de la capital. Llegando al parque central entramos a un hotel lujoso y compramos una tarjeta para conectarnos a internet y dar señales de vida. En ese entonces no había acceso público a internet en Cuba.  Los grandes hoteles ofrecían el servicio, pero era muy caro. Esa vez Luis y yo pagamos $8CUC por una tarjeta de una hora. Algunos meses después de nuestro viaje ETECSA, la compañía encargada de las telecomunicaciones en Cuba, anunciaría la apertura de algunos sitios con wifi en distintos puntos de la isla. Ahora esos lugares se encuentran habilitados y se puede acceder a internet por $1.50 CUC la hora. Eso cuando el ancho de banda es suficiente y se encuentran las tarjetas disponibles. Cuba, Cuba.

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        Al salir del hotel vimos que había un turibús estacionado esperando gente. El recorrido costaba $5CUC por persona. Nos subimos. El recorrido comenzó en el centro, siguiendo por el malecón, Miramar, Avenida de los Presidentes, Plaza de la Revolución, para regresar otra vez al Capitolio. Llegando ahí nos tiramos algunas fotos y estando en eso se nos acercó una mujer de muy mal aspecto. Era negra, alta, un poco gorda, muy fea, sin dientes, y tenía muy mal olor. Olía a sudor y alcohol. Nos dijo que quería tirarse una foto con nosotros, que era bailarina del Tropicana. ¡Sí, cómo no! Le dijimos que no queríamos, pero como buena cubana ella insistió. Le tomé una foto a Luis con ella, y después él tomó la cámara para retratarme a mí. Cuando posé para la foto la mujer me abrazó y sentí su olor más que nunca. Estaba a punto de vomitar. Después de la foto ¡me dio un beso en la cabeza con su boca llena de saliva! ¡Me dio tanto asco! Obviamente ella quería que le diéramos dinero por haberse tirado las fotos con nosotros. No le dimos nada y se enojó. Me dijo que me iba a ir muy mal en la vida. «¡Te vas a caer! ¡Te vas a caer!» gritó. Otra vez sentí miedo, pero sobre todo, asco.

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         Caminamos hacia el Museo de la Revolución. Estaba loca por visitar el museo y ver el Granma en exhibición. Llegamos ahí a eso de las dos de la tarde y cerraba a las 3. Decidimos no entrar por la cuestión del tiempo. Caminamos un poco por los alrededores y pude ver una parte de Cuba que me fascinó. Era domingo y los niños y jóvenes jugaban fútbol en un parque mientras que las señoras chismeaban sentadas en las bancas y los hombres jugaban dominó y ajedrez. Nadie checaba su teléfono, ni se preocupaba por postear en Facebook o por hacer vídeos para Snapchat. Se respiraba un ambiente de tranquilidad y felicidad. Me encantó ese mundo, esa vida sencilla.

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         Seguimos por el malecón para tirarnos algunas fotos y después llegamos a un lugar para tomarnos unas cervezas. Sentíamos una tranquilidad riquísima. Para entrar al baño en ese lugar había que darle una propina a la señora que los cuidaba.

        Ella estaba sentada en una cajita de madera afuera del baño. Junto a ella había un platito con algunas monedas. Yo estaba esperando mi turno para el baño cuando vi una moneda en el plato que llamó mi atención. Era dorada con una estrella grande. Le pregunté a la señora si podía tomarla para verla, era un peso cubano. La devolví al plato y entré al baño. Al salir, la viejecita me dijo que tomara la moneda y me la llevara. Volví a tener fe en la humanidad y en los cubanos.CUBA-MONEDA-1-Peso-KM105-AU-1989-Estrella-Radiante_1

        Nos tomamos unas tres cervezas Cristal y ya nos sentíamos un poco borrachitos. Salimos de aquel lugar y tomamos un taxi hacia la casa. Era un carro clásico, descapotable, color naranja. ¡Estaba increíble! La casa estaba a pocas cuadras, llegamos ahí en cuestión de minutos. Creo que por ese breve paseo el taxi nos cobró $8CUC.

       Llegamos a la casa, nos dimos un baño y cenamos con la deliciosa comida que nos preparó Mery: pan, arroz congrí, ensalada y pollo en su jugo con piña y aceitunas. Mientras estábamos cenando tocaron el timbre de la casa desesperadamente. Mery salió a abrir y escuchamos que regañó a la persona en la puerta por tocar de esa manera. Era Kevin. Luis salió a hablar con él y le dijo que esperara abajo, ya que al parecer a Mery no le gustaba que los turistas recibieran visitas en su casa. Terminamos de cenar y salimos con Kevin.

       Kevin era un muchachito de 20 años, bajito, muy delgado, tenía una cara de niño bonito.

        Dimos una vuelta por el malecón y por La Rampa y después nos sentamos en un lugarcito a tomarnos unas cervezas. Kevin fue mi primer contacto real con un cubano. Es decir, que fue el primero con el que pude hablar abiertamente del sistema. Nos platicó muchas cosas. Nos habló de la falta de comida, de los salarios bajos y del trabajo que pasan los cubanos para conseguir las cosas más esenciales. Kevin me dio mucha ternura. Se notaba que no había tenido una vida fácil. No sé muy bien cómo explicarlo, pero por la forma en la que hablaba, y por su mirada yo podía notar varias cosas en él: ambición, desesperación, pero también esperanza.

Entre la plática, Kevin me dijo que saldríamos al día siguiente todos juntos otra vez, pero que llevaría a su primo para presentármelo. Me dijo «Es blanco, alto, de ojos claros y muy guapo, ¿te interesa conocerlo?». Dije «¡Por supuesto!».


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6 comentarios en “Una Mexicana en Cuba 5to Cápitulo”

  1. Empezar Cuba por el Callejón de Hammel no es cualquier cosa, pero el lugar es algo más que putas, jineteros y bizneros, es mucho más que eso. Que pena que no te hayas dado cuenta del aporte artístico y el rescate del espacio público que hay en ese lugar, impensable hace décadas por su contenido religioso.
    En Cuba la gente hace mucho contacto físico y si, a veces te puedes sentir incómoda. La población negra de Cuba es la que menos se ha visto beneficiada de estas décadas de revolución. Pobre de esa mujer negra, doblemente pobre por ser mujer y por ser negra y pobre de ella al ver el asco en tu cara. Con ignorarla hubiera sido suficiente.

    Es cierto que la gente no está preocupada por anunciar en redes sociales lo que están haciendo. La gente tiene escaso acceso a Internet pues como tu misma mencionas, es muy caro, y se paga en cuc Y es un lujo para muchos allá, de ahí tu los hayas visto tan despreocupados de los teléfonos, además que la telefonía celular es muy cara también.

    Que pena que tus referencias a Cuba tengan más que ver con la peste y la suciedad que viste allá, que todo lo que tiene esa isla para ofrecerte. Hablas tan rápido y tan a la pasada del recorrido que hiciste de Miramar al Capitolio que apenas puedo creer que te importe más la peste, que te impidiö ver los contrastes arquitectonicos, sociales y culturales que estaban frente a ti. En este recorrido tuviste una lección de la historia de Cuba invaluble que, por oo que leo, no advertiste. Te mando un saludo

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    1. En mis primeros capítulos escribo sobre mis primeras impresiones sobre Cuba, y la verdad que la primera impresión no fue buena. Claro que me di cuenta del aporte cultural y artístico del callejón, hasta compre un cuadro que ahora cuelga en mi recámara. Sobre la mujer, era imposible ignorarla cuando me abrazaba, besaba y era tan insistente. Y sí, pobre,muero no tengo porque disculparme por mi reacción ante esa situación. No todas mis referencias sobre Cuba tienen que ver con peste y suciedad, te repito, esa sólo fue mi primera impresión. Si más adelante no me hubiera dado cuenta de su riqueza social y cultural, y no me hubiera enamorado de Cuba, de su belleza y su gente, no habría hecho ya los 9 viajes que he realizado para allá. ¡Gracias por leerme! Saludos.

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  2. Para la Moleskine de Mama… Te invito a escribir TU historia en Cuba, TU opinión del país y TUS percepciones de la isla… Por favor, deja de querer leer lo que otros no escriben, deja de querer que la gente escriba lo que tus ojos quieren ver… Gracias al Dios en el que creas, somos todos muy diferentes y para eso existen este tipo de espacios..
    Excelente trabajo Daniela! Un saludo!

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  3. Queridas y queridos lectores:
    Agradecemos sus comentarios en esta nueva era donde escritor y lector pueden nutrirse el uno del otro de inmediato y sin esperar reuniones de café donde encontrarse.
    Nos agrada que Daniela haya tenido con su historia de vida esta enorme audiencia y la felicitamos.
    Pedimos a todos nos concedan su atención hasta llegar al final de esta emocionante historia que tiene aún muchos capítulos por delante.
    Este es un espacio concedido al arte y al intercambio cultural donde les pedimos respeto y sentido común.
    Gracias
    Dirección cultural SWM

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  4. Dani es un gusto leerte, tienes una facilidad para transportarme a Cuba en segundos, te admiro mucho, gracias por compartir tu historia. Redactar y contagiar al mismo tiempo no es nada fácil, te felicito por este excelente trabajo y dedicación, espero cada sábado para leerte por las noches y quedarme con un buen sabor de boca. Enhorabuena y que sigan más capítulos por favor.

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